La obra arquitectónica de Notre Dame en París

París resulta casi inabarcable. Ciudad del amor, de las luces y de las lunas de miel, ciudad de grandes monumentos de todas las épocas, resguardo de arte universal y de las ideas más innovadoras, la oferta cultural que puede ofrecer al turista no podría terminar nunca de explicarse con palabras. Al igual que la belleza de la férrea Notre Dame, que hoy venimos a presentaros en el vano intento por delimitar en un artículo parte de la belleza de la capital francesa que deberías visitar en tus próximas vacaciones.

La catedral de Notre Dame (que como muchos sabrán significa en franés “Nuestra Señora”) resulta ser una de las construcciones góticas más destacadas de toda Francia, además de todo un símbolo icónico de París. La fachada con orientación oeste se sitúa frente a frente con la plaza de la catedral, conocida por ser el famoso Punto Cero desde donde surgen las carreteras y los diversos destinos desde París.

En cuanto a los 2 portales laterales de la Catedral de Notre Dame, en sus fachadas podemos admirar imágenes religiosas muy logradas y proporcionadas de importante valor artístico, que representan a la Virgen María y a su madre, Santa Ana. Dominando estas esculturas encontraos el Portal del Juicio Final, que representa la resurrección de los muertos y a un ángel que con una balanza se supone está sopesando tanto los pecados como las virtudes de los seres humanos. La grandiosidad de las fachadas no termina ahí, ya que sobre las imágenes mencionadas anteriormente podemos encontrar hasta 28 estatuas, cada una de ellas de 3.5 metros de envergadura representando a los 28 Reyes de Judea que habrían precedido a Cristo. Sin embargo, es sobre el portal principal encontraríamos la gran Roseta.

La construcción de la catedral de Notre Dame se inició en el año de 1163 debido a un pedido especial del arzobispo Maurice de Sully. No fue hasta mediados del siglo XIV, cuando se concluyó el proyecto algo que según diferentes registros históricos coincidió con la gran prosperidad que había adquirido en ese momento la ciudad.

Desde entonces, la catedral de Notre Dame ha llegado a tener determinado número de restauraciones, siendo una de las más importantes y quizá más notables,aquella que se ejecutó en 1844. Por increíble que pueda parecer estos trabajos de restauración llegaron a durar hasta 23 años, situación que se llegó a suscitar debido a que la Revolución Francesa dejó también sus huellas en esta edificación religiosa. Sólo por dar un pequeño ejemplo, las originales estatuas de los reyes de Judea fueron destruidas en muchos disturbios de la ciudad sólo porque se pensó que representando a reyes franceses.

23 - 09 - 2015

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